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miércoles, diciembre 15

De botargas japichaini


Ya sé que el desfile del Día de Gracias en Estados Unidos fue hace unas semanas atrás, pero es que apenas vi las fotos y descubrí que Takashi Murakami recorrió, así como lo ven, las calles en un carro alegórico. La pura japichainez, caray. Por supuesto, quiero una botarga así para la próxima fiesta de disfraces. Gracias.

martes, noviembre 30

¿Araña en potencia?


Hace unos días me armé de valor para tomar unas agujas de tejer y aprender a hacerlo. O al menos intentarlo. Y digo valor porque no siempre permitirse aprender algo nuevo resulta sencillo. El temor de no hacerlo bien, de descubrir que no tenemos suficiente talento o paciencia para ello puede frustrar o amargar el disfrute. Supongo que sirvió que había té, helado y mucha japichainez de por medio, porque no solo me gustó más de lo que en otro momento hubiera pensado. Me llenó de alegría el simple hecho de montar y enlazar puntos, incluso a sabiendas de que para convertir en maravillas una madeja hay un largo trecho que no sé aún si recorreré del todo. Pero qué importa. Ya fui capaz de reírme de mí misma y el pronóstico (certerísimo) de que tejería apretado. Supongo que si a la mera hora fracaso en la misión de convertirme en una verdadera araña, no me sentiré mal por no haberlo logrado.
Lo que también descubrí con gran fascinación es que tejer es tan hipnotizante como gratificante. Uno se concentra en el ir y venir de la agujas y el mundo se desdibuja. Se sonríe genuinamente por el hecho de ir viendo cómo las manos hacen que una bola de estambre vaya tomando forma de un bufandín, por ejemplo, aunque sea bajo el punto más básico. Y ni hablar de la especie de comunión tan especial, tan gozosa, que genera cuando se hace entre un grupo de mujeres. Con razón nuestras bisabuelas y abuelas tejían y tejían.

sábado, noviembre 13

Atracón de palmitas*


Mis padres siempre han sido más de cine de palmitas que de cine comercial. Así que desde pequeña, asistir a las funciones de la Muestra Internacional de Cine ha sido parte de mis hábitos de entretenimiento. Tanto como los maratones fílmicos de fin de semana. Pero la vida laboral todo lo modifica. De algún modo he mantenido la costumbre de los maratones de fin de semana, aunque de manera más esporádica y quizá en versiones más cortas. También la de ir al cine cada que hay algo que llama mi atención, pero hace varios años que me ha sido imposible asistir a las funciones de la Muestra (acudir a la última función entre semana, después de una larga jornada laboral no siempre resulta muy recomendable). Más bien he terminado por ver alguna que otra de las películas seleccionadas ya en DVD o cuando por suerte llegan a la cartelera comercial centurias después. Pero siempre se me escapa alguna que tenía ganas de ver.
Así tuviera que hacer malabares con el tiempo, este año decidí regalarme el tiempo de ver cada una de las 22 películas en exhibición para celebrar mi cumpleaños. No porque crea que necesariamente todas son unas verdaderas joyas de arte que van a sacudirme las tripas (ya se sabe que ningún director admirado es infalible). Tampoco por mera autoimposición cultural sin sentido o porque me parezca una idea muy cool, sino porque la Muestra me parece una fabulosa ventana al mundo, a la mente y mirada de personas de distintas latitudes y formas de pensamientos. Una ventana a la que no siempre puede uno asomarse sin prisas. Y vaya si me emociona contemplar a través de ella sentada en una butaca de cine. Acompañada los fines de semana, por mi cuenta entre semana. Ya veremos qué tan empachada acabo con semejante atracón.

*Y sí, la palabra es palmitas, no palomitas.

viernes, noviembre 5

#comandosanrio


@evesilla
@monmargo
@alhe_ng
@carolabola
@Lauvs
@nandush
@Lo_opsy

Me preguntan qué carambas es el #comandosanrio, cuyas integrantes se han vuelto identificables en estos días por ciertas similitudes en sus avatares tuiteros (mismos que aparecen aquí en estricto orden de contagio) y el incremento del respectivo tag en sus time-lines (y en el mío, claro). Pues bien, no voy a echar a perder el chiste local explicando con pelos y señales la historia de su conformación. Pero sí diré esto: ¿Ve a usted a cada una de las aquí retratadas? Sígalas. Se trata de un grupo de señorinas de las que puede obtener pequeñas dosis diarias de japi-chainez, alguna que otra receta de cocina, reflexiones cotidianas, recomendaciones literarias, musicales, gráficas y cinéfilas varias y... harto buen humor (y algo de ñoñería y uno que otro sombrerazo, no voy a mentir). Amén de, eventualmente, enterarse de sus sanriescos planes. 
Algunas escriben, otras ilustran o diseñan. O ambas. Tejen, fabrican aretes o joyería. Harta monería, pues. Pero todas se han convertido en algo así como mis gallinas consentidas. Una especie de club de Lulú que me alegra los días. Aunque si a usted no le causan ni pizca de simpatía, aplique el unfollow y listo. Buen día. 








Tres integrantes más: @wikiRamos, @pitirijaz y @guerotix.


*@laugam también forma parte del #comandosanrio, pero aún no contamos con la imágenes que la identifiquen adecuadamente. Manténgase alerta.

lunes, noviembre 1

Sueños arbóreos


Me encandilan los árboles. Admirarlos. Pasear entre ellos. Escuchar cómo su follaje se comunica con el viento. Tocar su corteza. Olerlos. Contemplar sus cambios estacionales. Pero también los nombres que alguien ha tenido a bien ponerles, aunque al escucharlos o leerlos no distinga claramente unos de otros. Así cambien de nombre según la región que los alberga. Como sea, yo sueño con bosques de abedules, rododendros, abetos, acacias, ceibas, adelfas, álamos, robles, fresnos, mirabobos, olmos, cipreses, sauces, sicomoros, ahuehuetes, pirules, ailes, sequoias, baobabes, ginkgos, cerezos... Aunque según he encontrado, por mi fecha de nacimiento, el castaño es mi árbol. ¿Será?

*Los de la foto son unos baobabes, que sólo se dan en África, concretamente en la región del Sahara. Habrá que ir a embelesarse en vivo con ellos algún día (la foto es de blogverde.com).

miércoles, octubre 27

Un top-5 medio inútil


Si el mundo se dividiera en gente Beatle y gente Rolling Stone, yo tendría que entrar en la segunda categoría. Ya lo había dicho, creo. Pero fue hasta hace poco, cuando me di cuenta que prácticamente me rodea pura gente Beatle, que me puse a pensar en cinco canciones (de entre sus éxitos, para cerrar el universo de opciones) que activaran sobremanera el chip de la emoción en mí. Cinco canciones que por ningún motivo sacaría de mi iPod, ahora que estoy en plena limpieza musical. Por supuesto, me di cuenta de que el cinco es un número muy limitante, porque hay por lo menos otra docena que me hace brincar (Start Me Up, Love is Strong...). Pero bueno, contengo mis ansias expansionistas y antes de arrepentirme declado elegidas:

Don't Stop (los reto a bailarla de principio a fin sin sentir que el corazón se les sale)
Emotional Rescue
She's a Rainbow
Gimme Shelter
Wild Horses


Cada vez que los escucho pienso: se odiarán, serán unas divas rayando en la vejez, ya no saldrán de lo mismo, pero cómo rockean en vivo. Ese Mick Jagger no para de bailar ni un maldito segundo y Keith Richards no se queda atrás a la hora de lucirse. Qué pinche energía la suya, de veras. Aun después de todo lo que se han esnifado, o quizás justo por ello. Como sea, no me canso de bailotear cada que aparecen por mis bocinas. Posteado esto, voy por mi dosis del día. Regreso.

viernes, septiembre 3

Chochitos bajo receta


Se habrán ya dado cuenta de que últimamente dejé el canal de las quejas para concentrarme en el de una actitud más amable, digamos, ante la vida. Yo que siempre critiqué a la gente sonriente ahora ando de un chaini que a veces pienso resulta un tanto insoportable. Pero qué le va a uno hacer, esos caminos me toca recorrer. Muy contentilla. Pero dado que una cosa son mis experiencias más personales y otra que me entraron unas ganas locas de compartir ciertos aprendizajes, decidí abrir una nueva cuenta en Twitter (@confortuit) y otro blog (confortpills.wordpress.com). Lo que no significa que abandonaré este. Sólo que así podré dividir mejor mis intereses y no embadurnar la mayonesa con la mostaza. O al revés. Allá saturaré de artículos, cartones, reflexiones, blogs, extractos y demás que han ido torneando a La que suscribe de hoy, pero más en una especie de ejercicio editorial. Mientras acá seguiré compartiéndoles mis asuntos personalizados. Sólo quería que lo supieran, por si les preguntan.