Pinchurrientos budistas adorablemente llenos de sabiduría. ¿Qué tal este párrafo?...
It boils down to this: nobody has fucked up your life, really. The only thing that fucks up your life is that you actually feel somebody has pulled a trick on you or that you have pulled a trick on yourself. And as a matter of fact, there's no you. You don't even exist, you don't exist at all. So nobody's pulling a trick on anybody. Even you don't exist. You are just a myth, a mythical truth.
Es del libro The Path is the Goal, de Chögyam Trungpa.
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lunes, diciembre 6
miércoles, diciembre 1
Todo se desintegra
Me declaro admiradora férrea de la escritura de Amos Oz. De entre docenas de hermosos fragmentos que me gustaría compartirles de Un descanso verdadero, escojo este, a propósito de todas esas cosas a las cuales nos anclamos como si fueran cuestión de vida o muerte, y en realidad no lo son:
–Las montañas y los desiertos se callan. La tierra enmudece. El cielo arde de día y es oscuro y frío de noche. El invierno sigue al verano y el verano va detrás del invierno. La gente nace y muere y todo se desintegra poco a poco: los cuerpos. Los lugares. Los pensamientos. La mano que escribe todo esto y el bolígrafo y el papel y la mesa. Las creencias y las ideas. Las familias. Todo se desintegra sin cesar, porque el pernicioso tiempo lo corroe todo desde dentro. Todo se desintegra. Como los sonidos de mi flauta en mis noches de soledad en este cuarto: salen, se esparcen, se desvanecen. Todo se va desintegrando. Aún existe y ya casi no está. Sentimientos fuertes. Palabras. Casas de piedra. Países y ciudades amuralladas. Quizá también las estrellas del cielo. El cielo lo deshace todo. Y mientras tanto, la razón se esfuerza por distinguir entre el bien y el mal, la mentira y la verdad. Pero también la razón se desintegra y el tiempo, en su devenir, reduce a polvo todas las marcas del bien y el mal, de lo verdadero y lo falso, de lo feo y lo bonito que intentamos grabar en las cosas. Todo se va deshaciendo. Boloñesi dice: Como las aguas cubren el mar.
–Las montañas y los desiertos se callan. La tierra enmudece. El cielo arde de día y es oscuro y frío de noche. El invierno sigue al verano y el verano va detrás del invierno. La gente nace y muere y todo se desintegra poco a poco: los cuerpos. Los lugares. Los pensamientos. La mano que escribe todo esto y el bolígrafo y el papel y la mesa. Las creencias y las ideas. Las familias. Todo se desintegra sin cesar, porque el pernicioso tiempo lo corroe todo desde dentro. Todo se desintegra. Como los sonidos de mi flauta en mis noches de soledad en este cuarto: salen, se esparcen, se desvanecen. Todo se va desintegrando. Aún existe y ya casi no está. Sentimientos fuertes. Palabras. Casas de piedra. Países y ciudades amuralladas. Quizá también las estrellas del cielo. El cielo lo deshace todo. Y mientras tanto, la razón se esfuerza por distinguir entre el bien y el mal, la mentira y la verdad. Pero también la razón se desintegra y el tiempo, en su devenir, reduce a polvo todas las marcas del bien y el mal, de lo verdadero y lo falso, de lo feo y lo bonito que intentamos grabar en las cosas. Todo se va deshaciendo. Boloñesi dice: Como las aguas cubren el mar.
miércoles, noviembre 3
Juegos de palabras
Para mí, escribir es jugar con las palabras. Se trate de escogerlas, darles un orden y un sentido determinado para comunicar una idea simple, describir una situación, relatar un hecho, retratar a una persona, despertar emociones o... conjugarlo todo y sumergirte y sumergir a otros en un mundo entero. Un juego que todos jugamos incluso sin darnos cuenta en muchos y variados niveles de dificultad. Pero un juego más propio es enunciar palabras que por sí solas me divierten, que me gusta cómo suenan o lo que me evocan (aunque en forma estricta no tenga que ver con su significado). Me fascina encontrarlas (más por casualidad que con deliberación), pronunciarlas, saborearlas y archivarlas en ese cajoncito especial que he creado para ellas en mi mente.
Hace unas semanas me encontré con un personaje que en la primera página de su historia (Una pantera en el sótano) hablaba más o menos de lo mismo. Su nombre es Profi. Y me hizo comprender que el autor detrás de él me iba a hacer pasar muchos grandes momentos, no sólo al hacerme reflexionar con lo que escribe, sino por su amor notorio a las palabras y a jugar con ellas. Doy gracias, pues, por la existencia de Amos Oz.
Y acá, el susodicho parrafito:
El mote de Profi se me quedó desde que era pequeño. Es el diminutivo de profesor, por la manía que tengo de jugar con las palabras. (Todavía me encantan las palabras: coleccionarlas, ordenarlas, mezclarlas, darles la vuelta, formarlas. Más o menos como hacen los que aman el dinero con las monedas y los billetes, o los que aman el juego con las cartas).
Hace unas semanas me encontré con un personaje que en la primera página de su historia (Una pantera en el sótano) hablaba más o menos de lo mismo. Su nombre es Profi. Y me hizo comprender que el autor detrás de él me iba a hacer pasar muchos grandes momentos, no sólo al hacerme reflexionar con lo que escribe, sino por su amor notorio a las palabras y a jugar con ellas. Doy gracias, pues, por la existencia de Amos Oz.
Y acá, el susodicho parrafito:
El mote de Profi se me quedó desde que era pequeño. Es el diminutivo de profesor, por la manía que tengo de jugar con las palabras. (Todavía me encantan las palabras: coleccionarlas, ordenarlas, mezclarlas, darles la vuelta, formarlas. Más o menos como hacen los que aman el dinero con las monedas y los billetes, o los que aman el juego con las cartas).
miércoles, octubre 6
Tormentas de arena personales
He aquí un pasaje de Kakfa en la orilla, de Haruki Murakami, que me gustó:
–Sometimes fate is like a small sandstorm that keeps changing directions. You change direction but the sandstorm chases you. You turn again, but the storm adjusts. Over and over you play this out, like some ominous dance with death just before dawn. Why? Because this storm isn't something that blew in from far away, something that has nothing to do with you. This storm is you. Something inside of you. So all you can do is give in to it, step right inside the storm, closing your eyes and plugging up your ears so the sand doesn't get in, and walk through it, step by step. There's no sun, no moon, no direction, no sense of time. Just fine white sand swirling up into de sky line pulverized bones. That's the kind of sandstorm you need to imagine.
viernes, octubre 1
¿Será?
"Todo lo bueno que hay en el mundo procede de neuróticos. Disfrutamos de mil manjares intelectuales, pero no tenemos ni idea del precio que han pagado sus creadores, en noches de insomnio, lágrimas, risa espasmódica, erupciones, asma, epilepsia y el miedo a la muerte, que es peor que todo lo demás". Eso escribió alguna vez el señor Proust.
lunes, agosto 23
Espejito, espejito...
El otro día volví a ver Fight Club. Y creo que algunos de los diálogos de Tyler Durden me retumbaron más que nunca porque no es lo mismo haberla visto a poco de iniciada una vida laboral que más de diez años después. Pero, además, me hizo preguntarme seriamente, de manifestar yo otra personalidad... ¿qué me mostraría?, ¿qué carácter tendría?, ¿qué sacaría a flote?, ¿qué me echaría en cara? Pffff. Preguntas nada sencillas de responder. Respuestas, quizás, no tan agradables y sencillas de asimilar.
Man, I see in Fight Club the strongest and smartest men who've ever lived. I see all this potential, and I see it squandered. God damn it, an entire generation pumping gas, waiting tables – slaves with white collars. Advertising has us chasing cars and clothes, working jobs we hate so we can buy shit we don't need. We're the middle children of history, man. No purpose or place. We have no Great War. No Great Depression. Our great war is a spiritual war. Our great depression is our lives. We've all been raised on television to believe that one day we'd all be millionaires, and movie gods, and rock stars, but we won't. We're slowly learning that fact. And we're very, very pissed off.
Man, I see in Fight Club the strongest and smartest men who've ever lived. I see all this potential, and I see it squandered. God damn it, an entire generation pumping gas, waiting tables – slaves with white collars. Advertising has us chasing cars and clothes, working jobs we hate so we can buy shit we don't need. We're the middle children of history, man. No purpose or place. We have no Great War. No Great Depression. Our great war is a spiritual war. Our great depression is our lives. We've all been raised on television to believe that one day we'd all be millionaires, and movie gods, and rock stars, but we won't. We're slowly learning that fact. And we're very, very pissed off.
You are not your job. You're not how much money you have in the bank. You're not the car you drive. You're not the contents of your wallet. You're not your fucking khakis.
The things you own, end up owning you.
miércoles, agosto 18
Cosas que uno anota
"Quería que descubrieses lo que es el verdadero valor, hijo, en vez de creer que lo encarna un hombre con una pistola. Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final, pase lo que pase. Uno vence raras veces, pero alguna vez vence".
Atticus Finch, en To Kill a Mockingbird.
Atticus Finch, en To Kill a Mockingbird.
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