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miércoles, diciembre 15
Regalo invernal
Esta guapura llegó apenas la primavera pasada a mi casa, y lo hizo con flores, claro. Así que cuando se marchitaron, di por hecho que si bien me iba, vería nuevos botones hasta el año entrante. Pero por lo visto a la señorita le agradó su hogar y decidió sorprenderme antes. Adorable obsequio de su parte, diría yo. ¿Lo mejor? En medio de las dos flores, se esconde otro botón. Y en su otra rama, que no se ve en las fotos, tiene como tres más en crecimiento. No puedo de la alegría.
martes, noviembre 30
¿Araña en potencia?
Hace unos días me armé de valor para tomar unas agujas de tejer y aprender a hacerlo. O al menos intentarlo. Y digo valor porque no siempre permitirse aprender algo nuevo resulta sencillo. El temor de no hacerlo bien, de descubrir que no tenemos suficiente talento o paciencia para ello puede frustrar o amargar el disfrute. Supongo que sirvió que había té, helado y mucha japichainez de por medio, porque no solo me gustó más de lo que en otro momento hubiera pensado. Me llenó de alegría el simple hecho de montar y enlazar puntos, incluso a sabiendas de que para convertir en maravillas una madeja hay un largo trecho que no sé aún si recorreré del todo. Pero qué importa. Ya fui capaz de reírme de mí misma y el pronóstico (certerísimo) de que tejería apretado. Supongo que si a la mera hora fracaso en la misión de convertirme en una verdadera araña, no me sentiré mal por no haberlo logrado.
Lo que también descubrí con gran fascinación es que tejer es tan hipnotizante como gratificante. Uno se concentra en el ir y venir de la agujas y el mundo se desdibuja. Se sonríe genuinamente por el hecho de ir viendo cómo las manos hacen que una bola de estambre vaya tomando forma de un bufandín, por ejemplo, aunque sea bajo el punto más básico. Y ni hablar de la especie de comunión tan especial, tan gozosa, que genera cuando se hace entre un grupo de mujeres. Con razón nuestras bisabuelas y abuelas tejían y tejían.
lunes, noviembre 29
Strudel para el alma
El otro día el #comandosanrio se reunió a tomar té, comer helado, a aprender a tejer y a hornear strudel de manzana, cuyo proceso de elaboración se documentó gracias a @evesilla y sus rollitos Hipstamatic para el iPhone. Por aquello de que se acerca la época navideña y nunca está de más llegar a una reunión con un buen postre, he aquí la receta paso a paso para hacerlo. Espero que lo saboreen tanto como se debe.
¿Qué se requiere?
1/2 kilogramo de pasta hojaldrada
1 kilogramo de manzanas verdes (4 de tamaño medio).
70 gramos de azúcar
70 gramos de nuez
50 gramos de mantequilla
1 huevo
Canela en polvo al gusto
Azúcar glass para espolvorear
¿Qué hacer?
Cocer las manzanas, con todo y cáscara. Una vez cocidas, cortarlas en cuadritos.
Antes de empezar la preparación, engrasar y enharinar el molde (puede ser una charola para horneado o un pyrex rectangular). Tenerlo listo evitará que se remoje de más la parte de abajo de la pasta ya rellena.
Sobre una superficie enharinada, extender la pasta hojaldrada, calculando que con ella pueda hacerse una especie de gran taco. Hay que cuidar que no quede muy delgada para que a la hora de pasar el rollo al molde, este no se desfunde.
Una vez extendida la pasta, colocar al centro (dejando espacio en las orillas), la manzana cocida. Sobre ella, espolvorear azúcar al gusto, la nuez picada, la canela y la mantequilla en forma de cubitos.
Luego, enrollar la masa (primero en forma horizontal) y cerrar las orillas (doblando el sobrante de masa hacia dentro).
¿Qué se requiere?
1/2 kilogramo de pasta hojaldrada
1 kilogramo de manzanas verdes (4 de tamaño medio).
70 gramos de azúcar
70 gramos de nuez
50 gramos de mantequilla
1 huevo
Canela en polvo al gusto
Azúcar glass para espolvorear
¿Qué hacer?
Cocer las manzanas, con todo y cáscara. Una vez cocidas, cortarlas en cuadritos.
Antes de empezar la preparación, engrasar y enharinar el molde (puede ser una charola para horneado o un pyrex rectangular). Tenerlo listo evitará que se remoje de más la parte de abajo de la pasta ya rellena.
Sobre una superficie enharinada, extender la pasta hojaldrada, calculando que con ella pueda hacerse una especie de gran taco. Hay que cuidar que no quede muy delgada para que a la hora de pasar el rollo al molde, este no se desfunde.
Una vez extendida la pasta, colocar al centro (dejando espacio en las orillas), la manzana cocida. Sobre ella, espolvorear azúcar al gusto, la nuez picada, la canela y la mantequilla en forma de cubitos.
Luego, enrollar la masa (primero en forma horizontal) y cerrar las orillas (doblando el sobrante de masa hacia dentro).
Una vez enrollado, barnizar con el huevo batido y pasar los dientes de un tenedor por las orillas y el centro, para pegar la masa. Precalentar el horno a 250 grados C y hornear durante unos 30 minutos o hasta que esté doradito. Cuando esté listo, sacarlo y dejarlo enfríar un poco para finalmente espolvorear con azúcar glass. Y voilá!
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